
Chihuahua, a 13 de noviembre – El exgobernador Javier Corral Jurado, ese mismo que prometió combatir la corrupción con “la fuerza de la verdad” y terminó entregando un estado endeudado y polarizado, ahora utiliza la Fiscalía General de la República (FGR) para perseguir a un ciudadano común por… ¡gritos y empujones en el aeropuerto de Chihuahua!
Sí, leyó bien: el hombre que se jactaba de enfrentar al crimen organizado con discursos grandilocuentes, hoy moviliza al aparato federal de justicia porque alguien –en un arrebato muy humano– le gritó verdades en su cara y lo empujó en una sala de espera. ¿Dónde quedó el político “valiente” que decía no temer a nadie? Al parecer, se quedó en el espejo de su ego.
Corral, que durante su quinquenio gastó millones en publicidad para autopromoverse como “el incorruptible”, ahora convierte una riña de terminal aérea en caso de lesa majestad. Mientras miles de chihuahuenses siguen esperando justicia por feminicidios, desapariciones y extorsiones que su gobierno no resolvió, él prioriza denunciar a un ciudadano por alterar su tranquilidad VIP.
¿Esto es el legado de la nueva 4T? ¿Perseguir con la FGR a quien te grita “¡ratero!” en un aeropuerto mientras los verdaderos delincuentes de cuello blanco –algunos, curiosamente, exfuncionarios de su administración– siguen prófugos de justicia?
El mensaje es claro: en la república de Corral, pudo desfalcar al erario con 98 mdp pero jamás… ¡jamás! Se le podrá levantar la voz o la mano contra el exmandatario.